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En los márgenes de un genocidio

Más de 45 mil personas palestinas asesinadas desde octubre del 2023
Les arrebatan sus tierras
Más de 45 mil personas acribilladas
Bombardeos en escuelas
Bombardeos en hospitales
Infancias mutiladas
Infancias asesinadas en un genocidio
por ansias de poder

Nunca presté tanta atención a la situación de Palestina hasta el 2023. Era el 25N y las
mujeres palestinas tenían un gran bloque que abría con una bandera inmensa. Una mujer sujetaba
la mano de su hijo de unos 5 años y gritaba “Palestina libre”, ella tenía un kufiya que llamaba la
atención de los transeúntes. Para el pueblo palestino es un símbolo de lucha pero para el
desconocimiento de algunas personas es el peligro de la diferencia. Lo que no conocemos nos
puede asustar y más si los medios hegemónicos repiten que en Palestina solo mandan grupos
terroristas.
Me pregunto si aquel niño conocerá Palestina o si se puede ser palestino sin haber vivido en
Palestina.
Desde 1948 hay más de 5.9 millones de refugiados y refugiadas palestinas en el mundo,
según Naciones Unidas. Es decir, personas desterradas, arrancadas de su historia e identidad. Su
lengua se pierde en los lugares de acogida y sus cuerpos son vigilados. No me puedo imaginar la
fragmentación violenta de la identidad que vive alguien palestino. En Ecuador, lo más parecido
ha sido la migración forzada por las crisis del 99 y el incremento de violencia histórica del
2023-24. Si bien, tienen algunas cosas en común como ser cuerpos sospechosos y el

desmoronamiento de los lazos familiares; es incomparable el exterminio armado que hay hacia la
población Palestina justificándose en el combate del terrerorismo. Es un exterminio que parece
no tener fin y ha causado que miles de palestinos nazcan en el exilio.
No conozco a ninguna persona palestina por eso leer Volverse Palestina de Lina
Meruane, publicado por Random House en 2016 fue una bofetada para reflexionar sobre la
identidad y el sentido de pertenencia. La autora nos invita a un viaje que se dividen en el libro en
dos momentos:

  • Volverse Palestina
  • Volvernos otros
    Lo que busca esta obra es abordar la complejidades de lo identitario desde una
    exploración personal de la autora chilena-palestina. Acompañamos a Meruane en un viaje íntimo
    a la tierra de su padre y abuelo. La perspectiva desde donde leo este texto se inscribe en los
    márgenes de un conflicto global siendo también una mujer que intenta armar su identidad
    borrada por la violencia racista. El objeto de esta reseña es generar conexiones afectivas y
    políticas sobre el conflicto Palestina-Israel, pero particularmente mirar la identidad desde la
    construcción de memoria.
    En “Volverse Palestina” hay un interés de la autora por viajar a Palestina para
    reconocerse en una tierra que la siente extranjera, pero es parte de su genealogía. Es interesante
    que inicia con el verbo “regresar” para reflexionar sobre el visitar una tierra que se ha vuelto un
    rumor en su familia. Una identidad que intenta ser armada por los relatos familiares sobre lo qué
    era estar en Palestina. El padre nunca decidió volver, la familia no pudo reclamar su herencia
    identitaria. A Meruane le invade la idea de regresar a su tierra mientras pierde la lengua árabe
    para adaptarse al exilio: apellidos, nombres. Volver se convierte en una necesidad que le daría
    memoria a los rumores de ser palestina. ¿Cuántas de nosotras no quisiéramos volver al lugar
    donde surgió nuestro relato familiar? Lina se enfrenta a la burocracia de los puestos de control
    que la ven como una cuerpa sospechosa, la historia de su familia dispersa por la diáspora. Algo
    clave en su primer viaje es el choque del exilio y cómo su apellido se ha desbaratado ¿Qué es el
    arraigo y la pertenencia para alguien que fue arrancado de su tierra?

Por su parte, en el segundo ensayo es una interpelación a la identidad; puesto que en
“Volvernos otros,” Meruane se hunde en la comprensión de sus raíces que le da un entendimiento
de su ser, pero también le posibilita una mayor vinculación con los otros. Toma escrituras ajenas
para dialogar sobre el conflicto sostenido que mantiene ocupadas sus tierras. Se acerca a los otros
para entenderse. Es fuerte el choque que surge con el rabino. Así como valerse de los ensayos de
Amos Oz para proponer un relato que doloroso donde los ocupados pueden pasar a ocupar;
donde un oprimido se mueve hacia la opresión intentando algún tipo de justificación y esto es lo
que cae en la piel como agua hirviendo saber que el pueblo de Israel cuyas pieles tienen la
memoria de lo que fue un campo de concentració nazi, repiten una historia siendo los actores que
destrozan. Parece que olvidaron el holocausto, el dolor de ser extermindos y su gobierno ahora
extermina por la busqueda de un Estado. Chomsky teniendo un ascendencia sionista es un
ejemplo incendiario para comprender el dinamismo de la identidad; puesto que desafíó el
discurso oficial para generar una fisura y expresar que estar a favor de un Estado militarizado es
in en contra de su propia historia. Esa historia que dejó las ilusiones de miles de niños en
campos de concentración al igual que ahora muchos niños palestinos son mutilados ante la fría
mirada israelí.
El tono de la escritura en esta obra es íntima pero evoca aspectos colectivos como la
pregunta por la identidad. Constantemente me cuestiono quién soy y la forma que leo el mundo..
Meruane nos llama a buscar nuestras raíces y dialogar con lo ajeno que nos afecta. La autora se
mueve entre el diario y la crónica para hablar de lo identitario en un mundo que expulsa a su
gente. Ahí radica la importancia de este texto en escenarios de guerra para definir la hegemonía
global: ¿qué pasa con la identidad en medio de la violencia? Meruane desde un lenguaje cercano
y detallado nos comparte con honestidad cómo se va reconstruyendo su identidad.
Creo tener algunos destellos sobre la forma en que termina el libro Meruane pues el
volverse otro permite conocer cómo se articula el mundo. Nos desafía para concebir a la
identidad como un proceso dinámico que se configura cada vez que nos enfrentamos a nuestras
genealogías y contextos sociopolíticos donde la historia es indispensable para limar nuestra
memoria y posicionarnos. Diseccionar el conflicto Palestina-Israel es un paso para reconocer el
desgarramiento de la humanidad porque todas y todos estamos viendo un genocidio televisado.

¿Cómo nos ubicamos? ¿El silencio está en nuestra identidad?

Bibliografía
Meruane, Lina. 2016. “Volverse


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